¿LA HISTORIA SE REPITE?

¿La historia se repite?

La Agencia Europea para los Derechos Fundamentales (FRA) ha realizado una encuesta en los ocho países europeos que suman el 80% de la población judía que vive en Europa; Alemania, Bélgica, Francia, Hungría, Italia, Letonia, Suecia y Reino Unido. La muestra ha sido de 5.847 encuestados entre los ciudadanos mayores de 16 años, judíos y residentes en Europa. Un 4% afirma haber sido agredido por su religión. El 26% dice haber sufrido algún tipo de acoso, verbal o físico, en los últimos 12 meses. Un 23% de los encuestados asegura sentirse inseguro. Uno de cada diez manifiesta haber sufrido discriminación laboral. En Francia tres de cada cuatro judíos ha pensado en emigrar para huir del antisemitismo.

En este último país, además de la percepción de los entrevistados, están ocurriendo fenómenos alarmantes, por ejemplo; en Paris  hay un espectáculo de teatro de un humorista antijudío que llena la sala, o que en las manifestaciones haya proclamas y amenazas contra los judíos ante una escasa respuesta de la sociedad civil, o que el filósofo Alain Finkielkraut candidato a la Academia Francesa, sufriera la oposición de algún académico con el siguiente argumento: no se puede aceptar que un defensor del Estado de Israel entre en la institución fundada por Richelieu, o que en la película  Welcome to New York,  inspirada en las vida sexual de Dominique Strauss-Kahn, se viertan comentarios sobre el padre de su esposa Anna Sinclair. Ésta ha tenido que recordar, en defensa de algunas insinuaciones aparecidas en la película, que su padre fue expoliado por los nazis, privado de nacionalidad y miembro de la resistencia francesa. Ciertamente el director de la misma no es francés, pero en otro tiempo hubiese sido boicoteada su proyección en Cannes, y como la misma Sinclair afirmó “nunca sospeche que tendría que hacer estas declaraciones en 2014”.

Henri Nickels, investigador de la FRA y coordinador de la mencionada encuesta, plantea la siguiente pregunta: ¿el antisemitismo sigue siendo una realidad en Europa? Los hechos responden afirmativamente.

El 24 de mayo, día anterior a la celebración de las Elecciones del Parlamento Europeo, cuatro personas son asesinadas en el Museo Judío de Bruselas. Este hecho reviste unas connotaciones especiales, y no solo por el simbolismo de la fecha y el lugar elegido.

Actualmente el Parlamento Europeo está conformado por siete grupos que abarcan el espectro político y representan a más de 160 partidos nacionales, pero desde las recientes elecciones los partidos de ultraderecha y neonazis cuentan con casi un tercio de los diputados. Estos europarlamentarios proceden  fundamentalmente de partidos extrema derecha de Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Austria y el Reino Unido. Este ascenso de los partidos de ultraderecha, coincide (es consecuencia) con la crisis económica, varios años de desempleo elevado, jóvenes sin posibilidades laborales, economías nacionales endeudadas y paralizadas por las medidas de austeridad aplicadas, etc. En este clima, los partidos de ultraderecha están recogiendo el descontento de la sociedad europea y están captando a una población que no encuentra respuestas en los otros partidos. Por ejemplo; en Francia, el Frente Nacional obtuvo un 26% de los votos. Recordemos que su fundador, Jean-Marie Le Pen, padre de la actual líder, ha sido condenado varias veces por incitación al odio y por negar el Holocausto. Marine Le Pen después de las elecciones declaraba; “Estamos contra una UE que merma nuestra identidad. Ha llegado el momento de la solidaridad entre los patriotas de Europa, el verdadero movimiento que sigue el curso de la Historia”. Más grave aún es que desde el partido socialista, en el gobierno, se hayan tomado medidas de expulsión de colectivos gitanos rumanos o kosovares por parte de Manuel Valls, ahora primer ministro, cuando ejercía de ministro del Interior

En Hungría el partido Jobbik (Movimiento por una Hungría Mejor), partido creado por estudiantes nacionalistas y ultracatólicos, de ideología y simbología claramente nazi, obtuvo  en las elecciones parlamentarias de su país en 2010 un 16% de los votos y en las elecciones de 2014 un 21%. Jobbik tuvo la iniciativa de rehabilitar la figura de Miklós Horthy; dictador ultranacionalista, antisemita y anticomunista, que entró en la Segunda Guerra Mundial como aliado de la Alemania nazi, se está poniendo su nombre a plazas y calles, y se levantan estatuas en su honor. El presidente de la Federación de Comunidades Judías de Hungría, Peter Feldmájer, asegura que Horthy es directamente responsable de la muerte de 450.000 judíos húngaros en Auschwitz. El diputado de Jobbik, Márton Gyöngyösi, ha pedido que se “preparen listas de los judíos que viven en Hungría, sobre todo los que están en el Gobierno y en el Parlamento, que, de hecho, suponen un riesgo para la seguridad de Hungría”. Ante las críticas recibidas “matizo” que se refería sólo a los que tienen doble nacionalidad.

Entre otros países, que enarbolan banderas racistas y propugnan la expulsión de los extranjeros está Holanda, durante décadas este país fue un mito  de la libertad, el parlamentario de ultraderecha  Geert Wilders, líder del Partido de la Libertad, pide la recuperación de las fronteras, declara  enemigos a los inmigrantes, sobre todo los musulmanes, y a los gitanos, señalándolos como una amenaza para Europa.

Es el corazón de Europa, si bien también sucede en Italia, Grecia, etc.

Especial atención merece Ucrania; Alexander Muzychko tiene un objetivo y lo expresa así: luchar contra “los comunistas, los judíos y los rusos mientras tenga sangre en las venas”. Participa activamente en Maidán, dirige  una organización paraguas de los ultranacionalistas de extrema derecha que incluye a  Svoboda, Patriotas de Ucrania, Trizub o la Asamblea Nacional de Ucrania.

Ante las amenazas contra las instituciones judías, el rabino jefe de Kiev, Moshe Reuven Azman, insta a la población judía  a abandonar la ciudad, e incluso el país si fuera posible. Así mismo, decidió cerrar las escuelas de la comunidad en Kiev, al tiempo que la Embajada de Israel  aconseja a los judíos que eviten abandonar sus hogares. ¿Son alarmistas y fuera de lugar las medidas de las autoridades judías?

Cualquier persona que haya estado en Babi Yar contestará que no. Cuando el ejército nazi invadió la Unión Soviética en junio de 1941,  Kiev tenía un 20% de población judía. El 28 de septiembre de 1941, miembros de los Einsatzgruppe (equipos móviles de matanza) asesinaron en Babi Yar, un barranco al noroeste de Kiev, a 33.771 judíos en dos días. Pero aún quedaban judíos, así, después de la masacre, los alemanes continuaron matando a miles de judíos en Babi Yar. También mataron a no judíos; gitanos, comunistas y prisioneros de guerra soviéticos. Se calcula que en Babi Yar asesinaron a unas 100.000 personas. El ejército soviético liberó  Kiev el 6 de noviembre de 1943.

¿Hay  que preocuparse por el éxito electoral de los partidos de extrema derecha que en sus campañas electorales propugnaban el antisemitismo, la xenofobia y el racismo?

Pilar Nova Melle

Sociólogos sin Fronteras

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