¿Qué pasa con la ciudadanía?

¿Qué pasa con la ciudadanía?.

Hasta hace escasamente 2 años no era infrecuente que el partido político en el gobierno de cualquier país que hubiese vivido la crisis, perdía irremediablemente las elecciones.

Así, el 6 de mayo de 2012 fue elegido Presidente de Francia el socialista Hollande, arrebatando el puesto a la candidatura conservadora de Sarkozy. En 2015 Syriza rompe la tendencia de victorias conservadoras en las elecciones y propone un cambio radical a la austeridad.

Pero…, en las elecciones federales de 2013 Merkel, que ha abanderado la austeridad en la UE desde que la crisis se hizo presente en 2008, se hizo con una holgada victoria frente al resto de alternativas. Llegando incluso al modelo de pacto con los socialdemócratas, que tan poco ejemplar ha sido para el resto de países, pese a algún “canto de sirena” de versos libres del Partido Socialista español. Hoy, 8 de mayo de 2015, nos levantamos con la imprevista victoria de los conservadores en el Reino Unido. Los sondeos en días anteriores vaticinaban un empate técnico. Oh!… Sorpresa!… Surgen dos grandes derrotados: el partido socialista, allí denominados laboristas y los liberales. Sin el recuento definitivo, los resultados otorgan 315 escaños a los conservadores de Cameron (siendo la mayoría absoluta 326), muy alejados de los 228 escaños de los laboristas y de los 8 de los liberales (antes con 46).

¿Qué les ocurre a los ciudadanos? Parece que tras ya cerca de los 8 años de crisis, los ciudadanos optan por los modelos de austeridad y recortes, y huyen de los modelos rupturistas o experimentales de las nuevas propuestas. Por tanto, se “reacomodan” los conservadores y no ven sus resultados electorales peligrar.

La socialdemocracia es la gran derrotada. Parece que ya no representa, a los ojos del electorado, una alternativa a las políticas conservadoras de austeridad. Es como si los votantes percibiesen que a lo que aspiran los partidos socialistas con opción de gobierno es simplemente a una aplicación suave de las mismas recetas que emanan de las propuestas conservadoras. Lo cual no es menor, ya que aunque no cambia el objetivo, mitiga los efectos de los recortes para los más desfavorecidos y no abandona la “filosofía” del estado de bienestar, aunque severamente castigada por la falta de recursos económicos; dejando la puerta abierta a un futuro mejor, siempre y cuando se retorne a una situación económica que permita destinar recursos a la aplicación de políticas públicas frente a las desigualdades. Se mantiene la llama de una vela que un día puede volver a prender la hoguera…

¿Y mientras tanto?… Parece que los ciudadanos no ven que haya modelo alternativo. No se ofrece a los ojos de los electores una alternativa creíble de cambio por medio de lo social. Así, esta vez las urnas expresan que los británicos dan la confianza a la continuidad de las políticas de austeridad, se supone que con la esperanza de la recuperación económica.

Los conservadores, por tanto, se crecen en las propuestas de adelgazamiento de la inversión pública y la privatización en busca de la “eficiencia” económica.

Cameron se arropa en la bandera nacionalista y anuncia sus dos objetivos: mantener el Reino Unido, nunca mejor dicho, “unido”; aunque para ello tenga que ceder competencias de gestión a Escocia y Gales. A la vez que propone seguir en la línea de trabajo para la recuperación económica, aunque ello suponga incluso que el “Continente” quede escindido de las Islas Británicas, es decir, replantea la permanencia en la Unión Europea y no desecha la desligazón para que el Reino Unido por sí saque adelante sus alternativas nacionales a la recuperación económica, cueste lo que cueste.

Malos augurios para los que afrontamos nuestros procesos electorales en 2015, ya que parece que la política se desvanece en aras del pragmatismo de los conservadores. Éstos que tienen muy claro su asalto a los últimos bastiones, o ya nichos, de lo público, como son la sanidad y la educación. Introduciendo modelos de apropiación y gestión privada “eficiente” y rompiendo el modelo de redistribución, equidad e igualdad que abanderó la socialdemocracia Europea en la reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial y que fue el denominado “Estado de Bienestar”.

Todo bajo el objetivo de la tan deseada por todos salida de la crisis ¿y la recuperación para quién?.
Alberto Santos. Sociólogo.

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