De lobos y ovejas. Una denuncia a la persecución por religión y etnia.

De lobos y ovejas. Una denuncia a la persecución por religión y etnia.

2012 2013 2014
1.900 personas 3.400 personas (crece un 79 %) 7.000 personas (crece 105 %)

En tres años la salida de judíos franceses hacia Israel ha crecido de forma exponencial. Convirtiendo al país galo en el principal suministrador de ciudadanos a Israel. En total más de 25.000 personas emigraron a Israel en 2014, un 32 % más que en 2013.

En 2 países de la Europa occidental, donde los judíos por su condición de tales han recibido ataques de extremistas y de alguna formación política ultra, se trata de proteger a la población y evitar su partida. Hollande denomina a los judíos franceses, en un homenaje a las víctimas de Auschwitz, “gente francesa de religión judía”. En Dinamarca la primera ministra Helle Thorning-Schmidt dice que un “ataque contra los judíos de Dinamarca, es un ataque contra todos”. El rabino de Copenhague, Jan Melchior, adoptó una postura firme frente a la huida a Israel, alegando que: «no permitiremos que el terror rija nuestra vida, seguiremos viviendo como judíos aquí en Dinamarca y en todas partes del mundo».

Una vieja polémica entre los judíos europeos: que sean considerados o ciudadanos plenos del país en el que habitan, sin distinción; o extranjeros cuya tierra es Israel y que viven “de prestado” en el resto de países, con la mente en el objetivo del viaje a la “tierra prometida” (base del sionismo de Theodor Herzl)

El antisemitismo ha crecido en Europa, particularmente desde el más reciente conflicto en Gaza y el surgimiento del “Estado Islámico” en Siria e Iraq.

Netanyahu no ha perdido la ocasión para abrir las puertas de Israel con el fin de recibir como ciudadanos a todos los judíos de la diáspora, más si se sienten perseguidos o tienen miedo por su integridad. La propia Constitución de Israel recoge el “derecho de retorno” de los judíos a Israel, al igual que el derecho a la ocupación de tierras de los “absentistas”, en referencia a los palestinos que abandonaron sus tierras y propiedades tras los conflictos armados en próximo oriente en 1948 y 1967.

En la actualidad las tres mayores comunidades de judíos en Europa occidental se asientan en:

Francia Gran Bretaña Alemania
550.000 personas 270.000 personas 150.000 personas

La Agencia de la Unión Europea para los Derechos Fundamentales realizó en 2012 una encuesta en 8 países europeos y un 76% de judíos opinaba que el antisemitismo había empeorado en su país de origen en los últimos 5 años. En julio de 2014, cuando Israel lanzó la operación sobre la franja de Gaza, Londres, que como Francia tienen importantes núcleos de población musulmana, experimentó un récord en ataques denominados “de odio antisemita”. El presidente del Consejo Central de los Judíos de Alemania, Josef Schuster, advierte hoy públicamente del peligro de llevar la “kipa” (cobertor de la cabeza que se ciñe estrictamente a la parte superior, para la permanencia en lugares de culto entre los judíos) en barrios con alta presencia de población musulmana. Ha aumentado de forma importante en esos tres países de mayor presencia de judíos el número de condenas por “delitos de antisemitismo”.

En 1991, en una operación militar llamada “Operación Solomon”, 14.500 etíopes judíos fueron trasladados a Israel, para evitar que la “hambruna” en Etiopía afectase a esta comunidad que proviene, según la tradición hebrea, de una de las 12 tribus de Israel, la de Dan. Una obligación de solidaridad y ayuda de los judíos hacia sus “iguales” en situación de peligro. Hoy, los judíos etíopes, son 140.000 personas entre 8 millones de israelitas. Por el color de su piel han sido objeto de ataques “racistas” por la policía de Israel. Los judíos “negros” lo han denunciado recientemente en una manifestación masiva.

Todos judíos pero “unos más que otros”, llegando la situación a dar sentido a la parodia de George Orwell “Rebelión en la Granja”: “todos los animales son iguales”, no obstante, “todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros”. Esta analogía supone un “reconocimiento” de la “supremacía” de los descendientes judíos de población de centro Europa. Ya que aún sin reconocimiento formal de las divisiones en Israel hay “Askenazis” (europeos provenientes de Alemania, Polonia y la ex Unión Soviética, de tez blanca, cabellos rubios y ojos claros); “Sefardíes” (que emigraron de España y Portugal, de tez más morena); “Mizrajíes” (emigrantes de Irak y Persia, de rasgos árabes); “Beta israelís” (judíos negros etíopes); “Bene Israelíes” (provenientes de India); “Yemenitas” (emigrantes de Yemen). Teniendo los dos primeros un nivel de vida y oportunidades en general muy superior a los siguientes y más si los rasgos físicos o el color de la piel les diferencia. Todo ello en el país, Israel ó Ha Aretz, que supuestamente tenía por objeto acoger a los judíos que habían sufrido una persecución sin precedentes, como fue la Shoá, para que jamás se repitiese una situación de racismo similar.

Toda una paradoja, en Europa se reivindica, con criterio justo, que cese el antisemitismo, como denuncia de la persecución por la religión y en Israel se denuncia que entre los judíos cese la distinción por el color de la piel. De lobos y ovejas y de ovejas a lobos.

Por Javier Hervás. Politólogo.


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