DEBATE “CLASES SOCIALES” ABRIL 2016

El pasado jueves 21 de abril de 2016 tuvimos un nuevo encuentro-jornada con Sociólogos sin Fronteras.

Era el día esperado para abordar el debate anual que este año 2016 se articulaba en torno a “Las Clases Sociales”.

A MODO DE REFLEXIÓN:

La clase social como categoría analítica para entender las formas de desigualdad en las sociedades occidentales. Cierto es que el concepto de “clase social” ha desaparecido en los últimos años del discurso de los distintos partidos políticos, éstos ahora aluden a otras formas de discriminación ligadas al género, la edad, origen étnico… No obstante, desde Sociólogos sin Fronteras la “clase social” se considera una variable digna de análisis.

En un aparente proceso de “compactación” por el crecimiento de las clases medias, parecería que la posición de las personas respecto al proceso de producción, criterio clásico de clasificación social, habría perdido importancia frente a la posición ante el consumo. El referente a la vida laboral ha cedido su sitio a la clasificación según lo que se compra, se consume y se utiliza.

No obstante las desigualdades siguen presentes y crecen.

A las 19.00 h. comenzó la jornada.

colegio4Este año la bienvenida ha corrido a cargo del Decano del Ilustre Colegio Nacional de Doctores y Licenciados en Ciencias Políticas y Sociología, Miguel Ángel Ruiz de Azúa. Tras la bienvenida toma la palabra para introducir a los ponentes y el marco del debate nuestro Presidente de Sociólogos sin Fronteras: Javier Pinilla.

INTRODUCCIÓN:

La elección del tema de debate trata de ser de “actualidad” sin perseguir que sea “periodístico”; es decir, es un aspecto lo suficientemente de interés, pero que se aborda desde un punto de vista pausado y en busca de un razonamiento sociológico al respecto, más que en busca de una respuesta rápida para una demanda urgente de actualidad periodística.

Recientemente Jordi Évole preguntó a gente joven sobre su percepción en cuanto a adscripción a “clase social” y el posicionamiento mayoritario fue en la clase media, es decir, huyendo de los extremos y planteando una respuesta neutra.

Por tanto, en la jornada de hoy se plantea abrir el debate acerca de las clases sociales y los cambios en la nueva estructura social de España.

INTERVENCIONES DE LOS PONENTES:

juan jesusEn primer lugar toma la palabra e inicia su exposición Juan Jesús González Rodríguez: profesor de Sociología en la UNED.

Su intervención se centra en el análisis de la tendencia de voto desde 1978 a la actualidad. Inicia su intervención con la referencia histórica a un “fin de ciclo”. Han transcurrido casi 40 años desde la Transición y la aprobación de la presente Constitución Española (1978).

Hoy en día la referencia a las clases políticas ha caído de los discursos de los partidos políticos. En la Transición, la alusión a la pertenencia a la clase siempre estuvo presente, además desde un enfoque de lucha de clases.

Tras la muerte del dictador hubo dos opciones:

–       El relato de la ruptura con el discurso de la lucha de clases.

–       El relato de la reforma con el triunfo de la clase media que equidista de los extremos y por tanto del conflicto, siendo una Transición de consenso.

Al final de la dictadora, el general Franco, dijo en una entrevista a un medio estadounidense que el legado de su gobierno era la “clase media”. La que llevó la Transición pacífica 1975 – 1982.

Ahora tenemos que pensar si la clase media es “una o está dividida”. Por tanto, si es polarizada y no rupturista, o se ha vuelto polarizada y más reivindicativa.

La clase media bicéfala tiene una parte que es “liberal”, es decir, entiende que el Estado ha de ser mínimo y es el mercado el que establece las reglas de juego y las oportunidades. Otra parte, por el contrario, necesita de la intervención de lo público, de la creación y promoción de empleo que se realiza desde las instituciones públicas, una clase media que aboga más por el intervencionismo.

La “sufrida clase media” es la que más ha padecido la actual crisis que comenzó a finales de 2008 y sus amenazas siguen en ciernes. Además, desde el punto de vista político, hoy en día la “clase media” pacífica y su conceptualización ha dejado de ser útil.

De hecho, la izquierda utiliza el concepto de “pueblo”. La derecha alude al concepto de “ciudadano”. Por tanto, ¿es el fin de la clase social? Parece que el concepto sólo ha quedado para que los sociólogos realicen sus investigaciones, como los mapas socio-económicos.

Juan Jesús González hace un símil entre el autobús y la afinidad política. Es decir, cuando surge un cambio político, los jóvenes se suben a la idea con gran ilusión, pero con el paso del tiempo, estos jóvenes se van bajando de la idea y sólo permanecen los más mayores. Así se ha visto como en los 40 años tras la Transición y hasta la actualidad han existido unos movimientos generacionales de las personas en la adscripción a los partidos políticos.

La “clase obrera” como sujeto político en la Transición, tiene dos momentos:

–       Formación de la clase obrera en las fábricas e industrias. Movimiento que dura desde 1960 hasta el primer quinquenio de los años 80.

–       Bipartidismo desde 1982 hasta finales de los 90. Con la primacía del PSOE desde 1982 hasta 1996 y el siguiente relevo del Partido Popular. Los más “radicalizados” a la izquierda votaban a IU.

La “mayoría social de progreso”, la mayor parte de los obreros, fue la que principalmente ha conducido los 40 años desde la transición a la actualidad. Donde la preferencia de los “obreros” fue por el PSOE (partido socialista obrero español).

La clase media divergía entre el Partido Popular; pero también una parte intelectual y cualificada se inclinaba por la opción de Izquierda Unida, con esta adscripción, principalmente, fueron la clase media de empleados en la Administración Pública.

Las elecciones del 20 de diciembre de 2015 pone todo el modelo del revés: en 2008 gana Zapatero las segundas elecciones con 11 millones y medio de votos. En 2015 esos votantes se dividen. Lo que antes era la “mayoría social de progreso” queda:

–     En el PSOE los “obreros” más moderados.

–    Surge un importante colectivo que se radicalizan. A la derecha, la clase media toma la opción de “Ciudadanos”.

–       A la izquierda, la opción es Podemos.

–    El Partido Popular queda con el nuevo “colectivo proletarizado” conservador. Pequeños comerciantes autónomos, de más edad, que guardan las esencias más conservadoras.

CONCLUSIÓN DE SU INTERVENCIÓN:

Retrospectivamente: el proyecto del PSOE tenía la fidelidad de la clase obrera, clase que hoy está en declive. Esta puede ser la causa de la pérdida tan significativa de votos del Partido Socialista Obrero Español.

En proyección: aún faltando los datos concisos y concretos de los últimos resultados electorales que tiene que ofrecer el CIS, se plantea por Juan Jesús González que las clases medias más radicalizadas han dejado el voto de IU por PODEMOS. Quedando en el PSOE los “viejos proletarios” y en el PP los “viejos conservadores”. Habiendo recibido Ciudadanos los votos de los liberales, jóvenes, urbanos y también “radicalizados” en su mensaje.

Este colectivo que hemos llamado más “radicalizado” ha dejado de tener una implicación de “clase social”. El voto de PODEMOS es el del “pueblo”, “la gente”. El de Ciudadanos son los “ciudadanos”.

Se pregunta: ¿Puede ser la radicalización de la izquierda similar a la que en los años 90 significaba IU?

EdyEduardo Sánchez Iglesias. Es profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid. En su asignatura objeto de impartición, Cambio Social, se conjugan elementos tales como el cambio social, la geografía política, la historial del movimiento sindical.

Enfoca su intervención abordando la estructura de clases contemporánea y el concepto del nuevo asalariado urbano.

Su hipótesis de partida expone que la categoría “clase” es fundamental.

Además, parte de la tesis de que hemos estado demasiado tiempo en el análisis de la economía nacional y hoy en día hay que volcarse en la “división internacional del trabajo”, la especialización de los territorios, que desborda el enfoca nacional y lo lleva a una perspectiva global.

En España es cierto que el elemento de CONSENSO ha sido el que propició la estabilidad de la etapa de la Transición y postransición. En los años 90 el elemento de la “armonía” fue la bandera que llevó la “clase media”. Así, la sociología funcionalista de los 90 abanderaba a la armonía como elemento fundamental para el consenso y la estabilidad.

Hoy en día, sin embargo, quiebra el consenso de los 90 y surge el conflicto.

Autores como Alain Tourain ya trataron el tema de la sociedad post-industrial. Sus escritos mencionan la sociología de “acción” y la sociedad que forma su futuro por mecanismos estructurales y de sus propias luchas sociales. Por tanto, mencionaba el conflicto frente al consenso.

También André Gorz en su texto “Adiós al Proletariado” enunció que para crear una conciencia de clase tenemos que conocer la condición de explotados y dominados por una élite de poder que lleva años imponiendo su plan. Es un sistema de dominación que no se percibe como tal por la falta de conciencia de clase.

Cuatro ideas expone Eduardo Sánchez que enmarcan la actualidad:

a)    Estamos en la actualidad en la reestructuración de la división internacional del trabajo. En la sociedad postindustrial se preveía que el trabajador manual iba a desaparecer. Pero, si salimos de Europa y vemos el mundo desde la perspectiva global, percibimos que en Asia y África hay un incremento de los procesos industriales. También en el área Mediterránea de Europa se produce una descualificación en los Servicios, que provoca una mayor mano de obra, pero sin especializar. Aunque las personas que lo hagan esté bien formada. Por tanto, no se ha superado la proletarización, sino que ha cambiado de centro de actuación.

b)    También las clases sociales se transforman en “grupos de interés”. Con la intención de presionar al estado. Ya no se pretende acceder al Estado, pero sí que la presión que se ejerza sirva de control al Estado.

c)     En cuanto a la producción se está articulando un modelo global que supera los límites de la perspectiva nacional.

España en este modelo es particular. Aquí en el momento de mayor nivel de empleo, se dio un modelo de aporte intensivo de mano de obra en un modelo productivo de escaso valor añadido. Ya que se sumaron muchos trabajadores a la construcción sin que se requiriese un nivel elevado de cualificación.

d)    Hoy en día en el debate conflicto / consenso se avanza hacia la polarización social entre el centro y la periferia territorial. No hay ideologías firmes tras estos extremos, pero sí se da una gran polarización.

Por tanto, la tesis del ponente es que hay una “recomposición” en una nueva división Internacional del Trabajo.

Las categorías sociales como clase trabajadora fueron protagonistas en la Transición. La Huelga General de 1988 fue el punto de inflexión.

Eso motivó un auge de la inversión en políticas sociales. El PSOE se dio cuenta de la situación tras la presión de la Huelga General y promovió la mayor inversión en políticas sociales que se ha conocido en nuestro país, pese a que nunca se desarrolló plenamente el Estado del Bienestar.

Con Maastricht y la implantación del Euro en España y en la UE se produce la segunda gran transformación:

Es el fin de la “clase obrera”. Surge un nuevo modelo de trabajadores que se desarrollan alrededor del empleo en las Administraciones Públicas, principalmente el empleo que generan las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos. Tras la Huelga General de 1988, se ha dicho que se incremento el gasto social y con ello el empleo “ligado” al sector público, no con funcionarios, sino, con empresas de servicios proveedoras de las administraciones locales. También ligado a Fundaciones, con patronos públicos aunque empleados por cuenta ajena, organizaciones no gubernamentales, otros servicios…

Este nuevo empleo se da en un sector profesional que ejerce presión en los partidos que asumen los gobiernos locales: PSOE, PP, IU y los partidos nacionalistas con opción de gobierno local: PNV, CiU, UPN…

Con la larga crisis que vivimos se divide el electorado:

–     Voto al partido Ciudadanos.

–     Movimientos alrededor del 15 M (movimiento asimilable en cierto perfil a la movilización de la Huelga General de 1988). Urbano, reivindicativo, asalariados pobres, descontentos, movimientos sociales.

Nuestro país ahora se inserta plenamente en el mundo globalizado. Surge una reconfiguración de lo que antes era la “clase” en un sector heterogéneo de asalariado urbano. Éste con una serie de características: precariedad, servicios descualificados. El nuevo asalariado urbano va a ser elemento a tener en cuenta.

bruno1Bruno Estada es el tercer ponente en la mesa. Es economista. Director de Estudios de la Fundación 1º de Mayo del sindicato CC.OO. En la actualidad es adjunto a la Secretaría General Confederal del sindicato Comisiones Obreras.

Comienza su intervención con un símil respecto a la fabricación de la Muñeca Barby.

Donde los componentes de la muñeca son en mayor parte de países terceros que traen las materias a EE.UU. El 80 % del valor añadido se genera en los Estados Unidos y no es una cuestión de cobertura de costes y estrecho margen. De 10 € a que se vende la muñeca, 1 € es diseño y 1 € materias primas, 8 € es valor añadido en el territorio de venta.

Hoy en día en los países desarrollados el coste tiene poco que ver con el precio del producto final. Se añaden otros elementos además de la cobertura de costes. El precio se forma por la adición de elementos varios que representan el mayor volumen de ese precio final.

Se identifica históricamente al trabajador manual con la “clase obrera”. De ahí que el concepto que hoy más se utiliza para definir a los asalariados es el de “clase trabajadora”.

Hoy en día el trabajado industrial se ha desplazado a los países de la periferia de Europa. En el Reino Unido, después del Tatcherismo, la sindicación descendió de forma ostensible, pero a su vez lo ha hecho el trabajo fabril y en las minas.

Por el contrario, en Brasil, la India, Turquía, Tawuan; ha incrementado de forma importante el trabajo industrial y a su vez, la sindicación.

Como anécdota, con su particularidad, en China hay 220 millones de trabajadores sindicados.

En España la industrialización fue tardía y podríamos decir que escasa. Principalmente promovida por el dinero público del Estado, como inversor. En los años 60 se da el proceso de concentración industrial alrededor de los núcleos urbanos y a su amparo se produce el proceso de sindicación y el surgimiento de los sindicatos de clase. Ello duró hasta mediados de los 80.

La sindicación en España se produjo al albur de este empleo industrial. Hoy en día y tras la reconversión de mediados de los años 80 se plantea otro paradigma, ¿cómo entroncar con los nuevos trabajadores desde los sindicatos tradicionales de clase que se diseñaron para modelo de producción fabriles o fordistas?

Los trabajadores urbanos, cualificados, precarizados y supervivientes tienen otra visión distinta de organización que el sindicato tradicional. De ahí que desde los sindicatos de clase, como Comisiones Obreras, se está en un proceso de repensar el sindicalismo.

Hay que captar la atención del “precariado ilustrado”: gente formada, cualificada con expectativas frustradas.

Se ha dado otra reacción social organizada. Como ejemplo los movimientos sociales y el 15 M.

Una visión gráfica del posicionamiento de los Estados en el siguiente eje de estudio. En una imagen o MAPA mundial de valores:

* Donde en el eje vertical de las ordenadas se encuentran dos extremos: conservadores y seculares.

* En el eje horizontal de las variables X estaría el nivel de “superviviencia” en un extremo y en el otro el nivel de “autonomía o creatividad”.

Los países nórdicos son las sociedades más secularizadas, donde a su vez, las personas que trabajan están en niveles asalariados que les permite potenciar su creatividad. Es decir, pueden dedicar recursos más allá que a la mera supervivencia y por tanto, pueden tener ocio y cualificación ajena al propio proceso de producción.

En España el sindicalismo pretende aglutinar a todas las personas que trabajan por cuenta ajena, por lo que el cambio del modelo fordista de empleo fabril obliga a idear una nueva representación que hace reinterpretar el sindicato en esa protección de la clase trabajadora “dispersa” donde ya no prima el trabajador de “mono azul”. En este momento de repensar se encuentra el movimiento sindical de clase.

Tras las exposiciones se abre el turno de intervenciones de los asistentes:

La primera intervención plantea que el nuevo colectivo de personas con titulación universitaria o estudios superiores, con salarios de subsistencia y aún apoyados por el sostén familiar, con la expectativa en que una mayor formación propiciaría un empleo estable, se encuentra frustrada y en precario, dentro del denominado nuevo asalariado urbano. Este colectivo, sin embargo, no tiene conciencia de clase asimilable a las clases sociales tradicionales.

Otra intervención plantea que se ha pasado claramente de la clase social al grupo de interés, como modelo de reivindicación.

Una tercera intervención alude a alguna tendencia actual que pide que el sindicalismo actual no enlace con los mitos sociales superados. Engarza su intervención con la aproximación marxista a la clase tanto en las relaciones dentro del grupo como con el poder. Pero en este modelo se pregunta: ¿Dónde estará el sujeto que sea capaz de “emancipar” al oprimido (en esta situación del precariado ilustrado)?.

Una cuarta intervención introduce el concepto de ejército de reserva a las fronteras del mundo occidental.

La última intervención hace mención a la organización de las personas que trabajan más fuera del centro de trabajo que en el mismo, donde si se organizan pueden sufrir represión en la continuidad del empleo.

Los ponentes hacen un resumen de respuesta a las intervenciones. Se concluye que sigue teniendo valor la variable analítica de clase en el ámbito del trabajo.

El marco industrial español se caracteriza por el ensamblaje y el crecimiento de lo logístico, habiendo trasladado la elaboración a los países adyacentes a la UE. A su vez, prolifera el sector del turismo, que tiene una empleabilidad masiva de mano de obra, pero que no añade valor a su producción. Dentro del sector público tampoco se emplean a funcionarios, sino a empresas de servicios que surgen alrededor de las administraciones locales. Aquí está el grupo de interés nuevo y al que el sindicato de clase tiene que responder a sus demandas. Con el paradigma que aunque el empleo puede ser manual, las personas que lo ejecutan suelen tener alto nivel de cualificación (aún con las expectativas frustradas).

El nuevo mundo del trabajo tiene peso social pero poca conciencia política. Las organizaciones de los trabajadores se están sacando del ámbito de la empresa o centro de trabajo para producirse en el ámbito social (asociación de barrio, vecino, grupos de interés).

La sociedad es más dinámica y avanza más deprisa.

Para cerrar Bruno Estrada expone la situación del sindicalismo sueco con Olof Palme, que incorporó en su proyecto político una propuesta sindical que implicó que los trabajadores participaban de los dividendos de las empresas, en lugar de con incrementos salariales, con la adquisición de acciones de las empresas en las que trabajaban. Ello dio lugar a un incremento de la productividad y una disminución del desempleo. Por ello, es una reflexión: en el sentido que hay que reinventar medidas en el sindicalismo para incrementar la participación y mejorar las condiciones de trabajo y vida.

Como es habitual en estas jornadas, aunque el tema es atractivo y el debate intenso, a las 21.00 horas, con el fin de permitir a las personas que cierran el centro, cumplir con su horario, se termina el debate formal. Que después se completa al compartir un vino español al finalizar el acto.

SOCIÓLOGOS SIN FRONTERAS

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