Es posible una respuesta colectiva a la crisis

La crisis ya está aquí, soportada por parados, inmigrantes, precarios y un largo atcetera.

No obstante,  nos siguen amenazando con mayores penalidades. Los “mercados piden sangre”, titulaban algunos periodicos. El Gobernador del Banco de España aconseja  y ordena, por nuestro bien no hay nada personal, ” al que le tienen que dar un palo, cuanto antes se lo den mucho mejor”, bueno a este mensaje se le denomina anticiparse a los mercados y adelantar la salidada de la crisis.

El FMI  está de visita en España para ver in-situ los programas de recorte y austeridad que aplica el Gobierno de España ( y las CC.AA suponemos), es evidente que Internet no llega a estas doctas Instituciones o que prefieren dar las ordenes cara a cara, cuestión de erótica . El co-propietario  de Empresas en suspensión de pagos o “casi”, que compatibiliza su responsabilidad empresarial y emprendedora con la presidencia de la CEOE,  se vá a Compostela a visitar al Santo y pedirle que obre un milagro, porque él, por lo que se ve no encuentra las fuerzas.

Por este lado, es dificil encontrar consuelo para combatir la crisis, pero ¿si buscamos en el otro lado del cuadrilatero……?

-espero que a estas alturas de la crisis, esté claro que  el cuadrilatero  donde se derimirá el resultado del combate, tiene dos esquinas y el arbitro está comprado-

……En la izquierda política, social, sindicatos, asociaciaciones, ong, sociedad civil organizada y desorganizada, buscando dar respuesta a unas preguntas, ¿como recomponer, reinventar,  la acción colectiva?¿ no habremos pasado demasiado rapidamente de sobrevalorar incoscientemente, la aventura, el riesgo, el individualismo posesivo? a  ¿sobrevalorar la prudencia y  el miedo?.

¿estamos condenados a observar y -sufrir- como se evaporan y desvanecen 100 años de conquistas de los trabajadores?

Este es el tema del reportaje  que os proponemos,  ¿como vencer el miedo paralizante que  atenaza a la sociedad?, ¿qué nos impide recuperar el sentido colectivo de la acción?.

Esperamos tus comentarios, links, artículos, reflexiones, etc

Sociólogos sin Fronteras

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En la categoria de: REPORTAJES

RSSComentarios (3)

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  1. ruben dario dice:

    PO 1005 16/8/2007 Internacionales
    LA CRISIS FINANCIERA INTERNACIONAL
    Un cuadro de bancarrota capitalista

    Estamos ya ante la crisis financiera internacional más importante desde los años ‘30. La inyección de más de 500.000 millones de dólares por más de una decena de bancos centrales, en el brevísimo lapso de tres días, no pudo levantar la tendencia al derrumbe en los valores de los capitales de bancos e industrias.

    Este descomunal despilfarro de recursos estatales puso de manifiesto el carácter rabiosamente capitalista de los Estados, que al mismo tiempo están lanzados a ofensivas brutales contra los gastos dedicados a la salud, la educación o la vivienda. La suma volcada al socorro de capitalistas especuladores, que han usado toda clase de artimañas para ocultar el peligro para la sociedad que representan sus negocios, es dos veces el producto bruto de Argentina.

    De cualquier manera, la intervención de los bancos centrales tuvo que ver más con la acción de los bomberos que con la de un médico cirujano. Puso al desnudo la completa desorientación que reina en los estados mayores del capitalismo frente a esta crisis. La serie de bancarrotas que provocaron el reclamo de socorro, ocurrieron apenas horas después de que estos bancos centrales aseguraran que la economía mundial estaba sólida.

    Las operaciones de rescate son de siete a catorce días, que simplemente mantienen congelada toda la situación; habrá que renovarlas. Los títulos, bonos y créditos, que están en manos de los fondos y bancos de inversión, siguen teniendo un valor incierto cuando no igual a cero, como el que tenían antes del chorro soltado por los bancos centrales.

    En segundo lugar, en lo que raya incluso el delito, los bancos centrales han aceptado como garantía contra el dinero que entregaban diversos tipos de títulos hipotecarios y no hipotecarios, igualmente desvalorizados. Si los siniestrados no reembolsan el dinero de los bancos centrales, que les fue prodigado a través del canal de los bancos privados, estos o los bancos centrales deberán absorber un ‘muerto’ descomunal.

    Diversos grupos de presión están reclamando en forma abierta una operación de rescate por parte de los Estados, ante lo que confiesan es una quiebra generalizada de deudores hipotecarios, empresas de construcción, fondos de préstamos e inversiones, y grandes empresas capitalistas en su conjunto. Fue lo que hizo el gobierno alemán, hace diez días, cuando cayó un fondo que había invertido en títulos o bonos con garantía de préstamos hipotecarios en los Estados Unidos. De entrada, se pide una reducción de las tasas de interés para que los deudores hipotecarios puedan refinanciar sus créditos vencidos.

    Un analista muy leído, Nouriel Roubini, procura distinguir entre una crisis de liquidez y una crisis de solvencia, para declarar rotundamente que nos encontramos en este último caso. En realidad, las crisis de liquidez son moneda corriente bajo el capitalismo y se arreglan a través de los bancos y del sistema de bancos centrales, o en última instancia por medio de procesos judiciales de protección. La distinción de Roubini (que tampoco es muy audaz, porque llama crisis de solvencia a lo que sería en realidad una quiebra o bancarrota) apunta, precisamente, a presionar a los bancos centrales a salir del marco de sus operaciones corrientes.

    Roubini dice que la insolvencia de los deudores hipotecarios no se limita a aquellos de baja calificación, sino que abarca a los de primer nivel. En este rubro coloca nada menos que al 50% de los créditos hipotecarios que se otorgaron a partir de 2005 y 2006. Por eso habrá millones de impagos, quiebras y desalojos.

    Señala también la quiebra de los que otorgaron los créditos hipotecarios, que tampoco se limitan a los que prestaron a usuarios de baja calificación. Menciona a AHM y a Countrywide, dos gigantescos prestamistas, de miles de millones de dólares, que se han ido a pique.

    La lista de la bancarrota sigue con los constructores de vivienda -grandes y chicos. Los proyectos de construcción han caído entre un 30 y un 40% y la cancelación de proyectos indiciados está por arriba del 30%, lo cual anticipa una cadena de quiebras en la industria.

    Coloca en tercer lugar a los fondos especulativos, que tienen en su poder títulos vinculados a préstamos hipotecarios que no serán pagados. Como consecuencia de las pérdidas que ya registran estos fondos, todo el mercado de créditos, en especial a empresas, ha comenzado a paralizarse. “Nada se mueve”. Pero cuando se ponga en movimiento, la bancarrota se pondrá de manifiesto, porque los títulos en poder de estos fondos están garantizados por deudas que se están dejando de pagar. Roubini dice también las grandes empresas industriales afrontarán bancarrotas, porque aunque lucen sólidas y con ganancias, esto tiene que ver con el hecho de que gozaron de condiciones de crédito fácil, a bajo interés, y de un mercado consumidor inflado por los créditos al consumo, pero con salarios congelados o deprimidos. El curso mismo de la crisis financiera llevará a la bancarrota industrial.

    Queda expuesta de este modo la enorme estupidez que despliegan los que dicen que la crisis actual es pasajera porque “los fundamentos” de la economía son vigorosos. La economía presente no tiene como ‘fundamentos’ un aumento del poder adquisitivo de las masas, ni una situación de rentabilidad a largo plazo propicia para las inversiones. Los ‘fundamentos’ son el sistema de crédito, que ha inflado el consumo y la inversión especulativa, y que se encuentra en proceso de colapso.

    Si la crisis reúne las características que señala Roubini, o sea una serie continua de quiebras y bancarrotas efectivas y potenciales, la intensidad y extensión de las intervenciones estatales que serán requeridas romperán el equilibrio económico internacional actual. En primer lugar porque la crisis tiene un desarrollo desigual por países, regiones y ramas, y en segundo lugar porque pondrá en crisis el papel del dólar como moneda de reserva mundial. Una emisión gigantesca de dólares y mayores déficits fiscales norteamericanos para estimular la economía, perjudicarán a los países que han invertido sus excedentes financieros en dólares. En el horizonte de la crisis actual se perfila un colapso del comercio internacional y una depresión económica.

    La crisis en esta perspectiva afectará la situación social en Estados Unidos dramáticamente, donde se prevén desalojos y despidos en masa, y golpeará duramente a la restauración capitalista en China, porque afectará a los mercados a los que vuelca el 60% de su PBI. La transición china deberá hacer frente a explosiones sociales más agudas que las ya registradas o a situaciones revolucionarias.

    El centro de gravedad del conjunto de la situación internacional pasa a ser, más que nunca, la acción política. O los Estados capitalistas imponen un rescate sobre las espaldas de los pueblos, para lo cual se valerán de la coacción estatal, la represión y las guerras; o la acción internacional de los trabajadores desbarata las tentativas capitalistas y hace madurar, en este proceso, las condiciones subjetivas y organizativas de la revolución mundial.

    Jorge Altamira
    .

  2. Julio dice:

    este comentario es lo suficientemente importante para que lo pongan en artículos

  3. Juan dice:

    Encontré este artículo en la Red y me parecío, interesante
    Gracias.

    ¿Qué está pasando en España? La Transición y las nuevas Transiciones.

    Extracto de un artículo publicado por Teodulfo Lagunero, catedrático de Derecho Mercantil, en la República.es en Mayo de 2010.

    El pueblo tiene que saber: ¿Qué es la crisis? ¿Quién la ha provocado y por qué se puede provocar? ¿Cómo se puede salir de ella? Expongámoselo de forma sencilla y clara. Lo ha hecho el profesor Juan Torres López y otros también progresistas como él.
    Rodríguez Zapatero se dirigió al Parlamento y no dijo una palabra del origen y los causantes de la crisis. No hizo mención a las escalofriantes cifras de Euros que se ha entregado a los causantes de la crisis. No explicó las razones para que él considere, como lo considera la Europa de los capitalistas y las instituciones capitalistas como el FMI, que lo grave es el endeudamiento público. Sencillamente, esa no es la gravedad del momento actual, es el interés de los capitalistas que provocaron la crisis, que acaban de salir -o casi- de la crisis y ya están cometiendo los mismos desafueros -pero ahora a lo grande-. La realidad es que la deuda española, aún siendo grande, fundamentalmente por la deuda privada, no por la deuda pública, o la deuda pública provocada por la ayuda a los que han provocado la crisis, no tiene ninguna gravedad. Se la quiere atajar con medidas escandalosas e intolerables, sencillamente, o bien porque lo exigen los que han provocado la crisis, esto es, “el mercado”, que no es sino unos cuantos grandes bancos, unas grandes multinacionales, y unos grandes fondos de inversión, o como dice el Premio Nóbel Galbraith, el capitalismo con otro nombre.
    El problema es reactivar la economía productiva, crear puestos de trabajo, aumentar el consumo y la confianza. Con ello aumentarán los ingresos del Estado y se irá saliendo de la crisis. Disminuyendo la deuda pública, suprimiendo inversiones y disminuyendo el poder adquisitivo de los consumidores, se impide o se retrasa la salida de la crisis.

    Hagamos unos cálculos. Si Zapatero hubiese restablecido el Impuesto de Patrimonio, que nunca debió quitarse, con sus aproximadamente 2.000 millones de ingresos, podría haber suprimido la pretensión de intentar ahorrar 1.500 millones con las pensiones y 500 millones con la jubilación parcial. Con una modificación del IRPF aumentando los tipos un 1% a las rentas más altas, y se sube el tipo máximo del 43% al 50% se ingresarían 1.300 millones; si además se suprimen los profesores de religión en los centros públicos y se elimina la casilla de asignación tributaria a la Iglesia católica, se ingresarían 900 millones, podía haber modificado la bajada de los sueldos a los funcionarios de un 5% a un 1%.
    Con la modificación del Impuesto de Sociedades, en el único sentido de aumentar los impuestos a las empresas que ganan cifras astronómicas, como anuncia Portugal -que para nada hubiese modificado sus inversiones- hubiese podido no modificar la Ley de dependencia ni bajar la ayuda oficial al desarrollo; con la recuperación del dinero al fondo de rescate ordenado bancario que supone 6.750 millones, no solo no se hubiese acometido el desafuero de disminuir las inversiones en infraestructuras en 6.045 millones, sino que se podrían haber aumentado, que es lo que hay que hacer para salir de la crisis. Zapatero también olvida recortar los exagerados gastos de la Casa Real que, además, ni están controlados ni se rinden cuentas. Si a estos ahorros se añade una disminución de los gastos militares y en inversiones de armamento (¡que vergüenza que entre las medidas para salvar Europa que proponen los “sabios” que dirige ese otro “sabio” que es el ex presidente Felipe, se pida que se aumenten los gastos militares de defensa para acercarse a los monstruosos que produce el imperio americano!), no sería necesario disminuir los gastos de la CCAA y los Ayuntamientos, ni tampoco suprimir el cheque bebé, aunque sí modificarlo para que no lo reciban las madres multimillonarias.

    La realidad es que el problema actual de la crisis española no es la deuda, sino la falta de consumo, la desconfianza, y, sobre todo, el paro obrero. La única manera de luchar contra este paro, y en definitiva, contra la crisis, es haciendo todo lo contrario de lo que propone el Gobierno. No disminuyendo inversiones en infraestructuras, sino aumentándolas, sacando el dinero de donde lo hay, de los que lo tienen, que además, repito mil veces, que son quienes han provocado la crisis. Ese aumento de inversiones en infraestructuras, así como hacer que lleguen los créditos a las empresas y a los autónomos, son los medios que crearán empleo. Como hemos dicho y repetimos por su importancia, también con esta disminución, tan absolutamente necesaria, moral y económicamente, de disminuir el paro, se provocarían dos cosas: una, que el Estado no tenga que gastar tanto en ayudas sociales a los parados como que al aumentar la riqueza haciendo funcionar las empresas, aumentará el consumo, recuperará la confianza y se aumentarán los ingresos para el Estado.
    Para terminar esta primera parte de la crisis: la única manera de terminar con ésta y con todas las crisis que van a seguir viniendo, es sustituyendo el sistema económico capitalista por un sistema económico más razonable, más justo, más solidario, que requiere como medidas imprescindibles, transformar el sistema bancario privado por el sistema financiero público, amén de otras muchas medidas que todos conocemos.

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