LA CUMBRE SOCIAL Y LA ACCIÓN DEL MOVIMIENTO CIUDADANO ASOCIATIVO

LA CUMBRE SOCIAL Y LA ACCIÓN DEL MOVIMIENTO CIUDADANO ASOCIATIVO

A la Cumbre Social se han adherido un gran número de movimientos sociales, entre los que se incluyen los sindicatos, tanto tradicionales como de nuevo cuño, sean de clase como corporativos; además de otras formas de organización social, movimientos asociativos, asamblearios… Existen distintas formas de estructuración, diversas maneras de activar la representación, donde se mezcla lo clásico con lo nuevo.

Pese a las diferencias, se han tratado de buscar unos puntos comunes para hacer frente al ataque que pretende el “nuevo” paradigma del “mercado” contra el Bienestar que tanto costó conquistar en el siglo XX. O tal vez este atentado no es tan nuevo, pero se mantuvo en el capacho de los poderosos hasta que han tenido la ocasión propicia para desarrollarlo, una vez que la contraparte nos hemos relajado hasta el extremo de permitírselo.

El Pacto y la búsqueda de puntos de confluencia, junto al respeto a los derechos básicos, cuya expresión mínima es la Carta Fundamental de los Derechos Humanos, son los dos aspectos que unifican a la diversidad de grupos de la Cumbre y sirven para plantear una plataforma única.

Si no se respeta que frente a la imposición de un patrón único existe la alternativa de la negociación, que se construye a partir del respeto a los derechos básicos y fundamentales, sólo se puede llegar a situaciones de alienación, que es la que rompe la paz social y conduce inexorablemente al conflicto. Situación en la que se dejan de confrontar ideas en busca de consensos para pasar a actitudes que en algunos casos rayan la violencia descontrolada.

Hoy, desde el poder establecido se ofrece el mensaje de la resignación, de que sólo lo presente es lo posible, que no existen más alternativas. De este modo se van introduciendo políticas que rompen el pacto y usurpan al ciudadano sus derechos fundamentales.

Todos los textos Constitucionales modernos establecen una estructura doble o triple en la división interna de sus capítulos y articulado. Una parte dogmática, que incluye los derechos fundamentales y las libertades públicas con los mecanismos para su ejecución y la tutela judicial efectiva de los mismos, es decir, los objetivos. Una parte orgánica que desarrolla la articulación territorial, la composición de los poderes, la elaboración de las normas. Una parte que plantea los principios sociales que deben inspirar las políticas públicas y finalmente suelen tener un apartado que se autoalimenta y recoge la forma de modificar el texto constituyente y sus principales títulos, medios todos para alcanzar los objetivos.

La Constitución Española bebe de esta estructura y así se pactó en el año 1978, lo que ha posibilitado en 35 años nuevos acuerdos que siempre han respetado las mínimas reglas del juego. Por ejemplo, si se promulgó y sancionó en su artículo 42 la existencia de un sistema público de pensiones, éste se establece como un derecho fundamental y universal para los ciudadanos, se pacta cómo llevar a la práctica el mismo y los esfuerzos de los agentes involucrados, pero a nadie se le ha pasado por la cabeza cuestionar el fundamento, la existencia de tal derecho, la base sobre la que se construía el debate de cómo alcanzarlo.

No obstante, ahora estamos en la fase de desmembración de esos fundamentos y hay quien desde el poder que da el gobierno cuestiona la existencia y permanencia de los derechos inalienables.

Hemos pasado de ciudadanos “objetivo” a ser ciudadanos “carga” sólo con obligaciones… Pero, entonces, ¿para garantizar qué, para alcanzar qué?…

Cada vez se enflaquece más el Estado garantista y benefactor, para dar lugar a la percepción que las cosas son como son y el que necesita puede pedir caridad o beneficencia, pero no reivindicar el justo derecho a su vida y bienestar. Nos hacen pasar de creer en un estado que tiene una deuda de bienestar con sus ciudadanos a que reflexionemos que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y somos nosotros los deudores con respecto a terceros que nos han “permitido” siquiera consumir lo que no merecemos.

Se pondera una imagen de caos que trata de preconizar la intervención de un gran pacto social, un “golpe de estado” de las fuerzas políticas más poderosas, como un “ejercicio de responsabilidad”, con el fin de supeditar la situación a una gran coalición para mantener el mínimo de supervivencia en un modelo sin futuro y que ¿dónde nos lleva?… No se sabe. Sólo podemos intuir que a pagar lo que nos han dejado en el gran negocio especulativo.

En la Cumbre Social, todos los que defienden la participación en busca de consensos y los derechos mínimos indispensables, ante el mensaje conformista de las actuales instituciones se dan nuevas reivindicaciones y modernas soluciones. Ya no es efectiva una huelga general de trabajadores, sino un paro cívico nacional en que concurran consumidores, pequeño comercio, pequeñas empresas, usuarios, trabajadores en activo, desempleados, pensionistas…. Con el fin de hacerse escuchar en los cauces donde se puedan expresar: la calle. Además de seguir la lucha organizada por los representantes en las distintas instituciones. También la posibilidad de legitimar un referéndum respuesta a la acción de gobierno, para respaldarla o desecharla, aunque no venga auspiciado por las instituciones que tienen la capacidad formal reconocida para ello.

Actuaciones para evidenciar que la actual política no es útil, que no conduce a nada. Pero que la acción política, aún la que se da en la calle, es necesaria y que existen alternativas que también pasan por la existencia de políticos, dignos y con un mensaje claro de compromiso con la equidad y la lucha contra las desigualdades, en aras a la igualdad de oportunidades y al respeto a los derechos básicos fundamentales.

Sociológos  Sin Fronteras

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  1. gold price dice:

    En esta sección hablaremos de aquellas garantías que la Constitución recogió como derechos fundamentales, vinculados es su esencia a la dignidad de la persona, ofreciendo una garantía individual. Estos Derechos Fundamentales son esenciales en nuestro sistema político. Se incluyen derechos tan importantes como el de la vida o la intimidad, expresión, derechos sociales, etc.

  2. Amelia dice dice:

    al gobierno, si es incapaz de gestionar lo público:

    ¡ que se vallan !

  3. Soraya dice:

    Totalmente de acuerdo con vuestro artículo.

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