Debate sobre el TTIP Sociólogos sin Fronteras

Debate sobre el TTIP Sociólogos Sin Fronteras 16 abril 2015

El tema de esta jornada tiene un amplio poder de convocatoria y supera las previsiones de la organización. Por ello, en primer lugar queremos pedir disculpas por todos aquellos que hicieron intención de acceder a la sala, pero tuvieron que rehusar a ello por el exceso de aforo.

No obstante, ello nos congratula, ya que nos demuestra que hemos acertado plenamente con el tema de la jornada.

Reproducimos a continuación la intervención de los ponentes.

Siendo las 19.12 h. del jueves 16 de abril de 2015 el Presidente de Sociólogos sin Frontera, agradece su presencia a la mesa y al público asistente. Pone el símil que en el mes de abril hay dos actos ineludibles todos los años, que son: la Feria de Abril y la Jornada de Sociólogos sin Fronteras.

Seguidamente introduce el tema de las ponencias y a sus autores, se trata de ver el Tratado de Libre Comercio desde una perspectiva de dinámica social, que aunque se llevaba en secreto, la pretensión se ha visto desbordada y la sociedad civil pide explicaciones a los políticos de qué se está negociando. Con motivo de ello se han convocado movilizaciones en Estados Unidos y en Europa para el fin de semana del 18 y 19 de abril.

Señalado el marco contextual, el Presidente presenta a los oradores, que serán en este orden:

* Mercedes Burguillo. Profesora de Economía Aplicada.Universidad de Alcala.

* Sol Sánchez Maroto Coordinadora de ATTAC España.

* Jaime Pastor. Profesor en Ciencias Políticas de la UNED.

Inicia la intervención Mercedes Burguillo:

Comienza con una introducción del contexto histórico en el que se dan tras la Segunda Guerra Mundial los acuerdos y pactos. Tras los intentos autárquicos de los regímenes autoritarios, se pasa a un modelo de apoyo al libre comercio entre los Estados.

Así surgen los primeros acuerdos y organismos que garantizan el libre comercio: Banco Mundial, GATT.

En este momento el objetivo fue reducir o eliminar “aranceles”. Hoy en día este objetivo está consolidado, ya que hoy o no existen o son muy bajos.

Para liberalizar el comercio surgen las “zonas preferenciales de comercio”, que a su vez introduce el concepto de “nación más favorecida” para entablar relaciones comerciales. Normalmente son acuerdos bilaterales o multilaterales, donde se priman esas relaciones entre partes que acuerdan.

En esta línea, una eliminación “total” de barreras comerciales iría contra las zonas preferentes que han establecido los acuerdos bilaterales de comercio. Por tanto, eliminación de barreras sí, pero según los acuerdos entre los firmantes del pacto. Es decir, acuerdos bilaterales que liberan el comercio entre las partes, pero que ponen barreras a ese comercio con terceros.

De ahí surge el concepto de “unión aduanera”, o sea, todos los países firmantes mantienen iguales aranceles con terceros fuera de ese acuerdo. Como ejemplos de estas uniones tenemos la UE y el MERCOSUR.

Desde la perspectiva histórica se han dado dos “oleadas” de Acuerdos Preferenciales de comercio:

a)    Años 60 del Siglo XX. Germen de la UE. Estados Unidos en oposición.

b)    Años 90, donde ya Estados Unidos se suma a los Acuerdos Preferenciales con Canadá, América Latina y países del Pacífico.

Las ventajas de los Acuerdos:

  • Las uniones aduaneras han sido controladas y no avanzan. O sea, no se constituyen bloques homogéneos que podrían fijar políticas monopolísticas.
  • Sí avanzan por el contrario las “Zonas preferenciales de comercio”. Se crea un comercio que podríamos decir “estático” y no se profundiza en contactos fuera de los que acuerdan. Con lo que se pierden “oportunidades” a causa de la estabilidad de las posiciones mantenidas, pero se evitan relaciones permanentes de competencia “desleal”. Con ello:
    • Se mantienen aranceles bajos entre firmantes.
    • Se realizan subsidios a la exportación.
    • Se financia de forma directa o indirecta al comercio.

Un ejemplo: el cultivo de tomate, permite el producto y favorece la ecología en su área de producción, ya que conserva las tierras de cultivo y los paisajes subyacentes a las mismas.

Cuando se hacen Acuerdos, los principales obstáculos son las “leyes” (ya no los aranceles) que organizan cada país y que para que se apliquen al Acuerdo, normalmente se tienen que hacer más laxas. Así ocurre en lo relativo a seguridad alimentaria, medio ambiente, organización de la producción, condiciones de trabajo…

El Acuerdo TTIP USA-UE se prevé que sólo hará crecer el PIB en ambos Estados en un 0,1 % y sin embargo existirá una gran repercusión en la aplicación de leyes, normalmente más proteccionistas en la UE. Así: “el principio de precaución” antes de la introducción de productos al mercado de la UE frente a la prueba del daño del producto para el afectado que reclama al productor, que es el paradigma USA; el uso de transgénicos, no permitido en alimentación en la UE y por el contrario sí en USA.

Ya con estos argumentos toma el testigo Sol Sánchez:

En esta última fase de las negociaciones no han tenido más remedio que cambiar su talante y ser menos opacos respecto de las posturas para el Acuerdo. El propio Defensor del Pueblo ha criticado el secretismo de todas las negociaciones.

El negociador por la UE es García Becerro y de las filtraciones se ha obtenido que el negociador pretende reservar por 30 años el secreto sobre los preliminares y fase de negociación del Acuerdo TTIP.

Este Tratado se suma a los ya existentes, pues el Capital no ha cejado nunca en la búsqueda de mercados más cómodos donde realizar sus ofertas. El Acuerdo permitirá a Estados Unidos recuperar un tercio del comercio perdido durante la crisis, lo que puede permitirle recuperar su posición hegemónica en el comercio mundial  que en 2008 cedió a China.

El TTIP beneficia principalmente al gran capital corporativo en detrimento de los derechos de los pueblos a ambos lados del Atlántico. Va a permitir a estos organismos el acceso a mercados e inversiones antes protegidas en los estados de la UE como son todo lo que tiene que ver con los servicios públicos. En definitiva el acuerdo permite que para los entes corporativos no existan barreras legales a su actuación. De aquí se deriva que existirá un pleno control de las empresas transnacionales sobre el poder político. Es decir, que las normas con repercusiones financieras van a tener que ser tratadas con las transnacionales, aun cuando hayan sido aprobadas por los parlamentos nacionales, antes de su aplicación efectiva.

Tenemos el ejemplo de América Latina donde en los años 80 del siglo XX se impusieron este tipo de tratados que esquilmaron las arcas públicas con motivo de la deuda y pasaron todas las infraestructuras de energía y carreteras a manos privadas. Cualquier paso atrás de estos acuerdos supone que los estados soberanos que opten por ello han de indemnizar a las empresas que se puedan ver afectadas en el presente o en el futuro. De tal modo que pasan a evaluar las pérdidas de ingresos estimados de los “negocios” que podían haber conseguido y le reclaman a los estados soberanos los daños y perjuicios.

Esto último es lo que se pretende con las Cláusulas de Resolución de Conflictos entre las transnacionales privadas inversoras y los Estados soberanos. Gabinetes de juristas no electos y sí “lobistas”, serán los que evalúen las pérdidas de las empresas por decisiones políticas y fuercen a los Estados a pagar fuertes indemnizaciones a las empresas por las presumibles pérdidas (daño emergente y lucro cesante) por la acción de gobierno. Estos equipos de juristas llegan a remuneraciones cercanas a los mil dólares la hora y fijan tarifas de un millón de dólares por pleito. Lo que significa que cada litigio mínimo supone que se va a pedir al Estado afectado unas indemnizaciones por un valor cercano a los 8 millones de euros.

Tenemos ejemplo de ello en empresas privadas suecas que han demandado al gobierno alemán por la moratoria nuclear y las perdidas que ello iba a suponer al interesado en la energía nuclear; empresas que se han visto privadas de la explotación del fracking por decisiones prohibicionistas de los gobiernos electos en Canadá y han reclamado por la perdida económica de esta explotación debido a esta opción política; en Egipto han demandado empresas que explotaban de forma privada los aeropuertos por el encarecimiento del precio de la mano de obra por la decisión política de la subida del salario mínimo interprofesional… Se llega a la sinrazón que el “Consejo de Cooperación Regulatoria” paralizaría cualquier norma y en todo ámbito cuya consecuentes pudiesen afectar a los firmantes del acuerdo TTIP, hasta ver el nivel de afectación, las repercusiones, indemnizaciones o no viabilidad.

En este punto toma la palabra Jaime Pastor:

Pormenoriza en los artículos 4 y 5 del acuerdo TTIP que han sido filtrados y precisamente tratan de que el acuerdo afecta a todo ámbito local y la necesidad de armonizar las leyes para hacerlas factibles con el Acuerdo, respectivamente.

Define que el TTIP es un “Golpe de Estado” financiero, el mayor que se produce tras la Segunda Guerra Mundial, dando más valor al derecho mercantil supranacional que a las decisiones de los representantes votados por los ciudadanos.

De ello se deriva una acumulación en empresas privadas por desposesión a los Estados.

Comenta Pastor que ya predijo Karl Marx que después de toda crisis del capitalismo hay un periodo de concentración del capitalismo. Lo que repercute en un decremento de los derechos civiles y las constituciones nacionales que pasan a supeditarse a los intereses de las transnacionales. Siendo lo más llamativo el poder de esos juristas “lobbistas” que pasan a evaluar, decidir y cargar, sin poder de apelación, a los estados nacionales con el pago de onerosas cantidades a empresas que puedan verse privadas de pingües beneficios.

Jaime Pastor piensa que estamos ante un cambio de modelo de relaciones donde está avanzando el Ordoliberalismo. Lo que supone una involución de los derechos sociales conseguidos tras la Segunda Guerra Mundial. El resultado será la generación de estados anoréxicos en lo social. Al acuerdo TTIP lo define como la propia Hilary Clinton ya lo avanzó, es decir, “la OTAN Económica”.

Desde Maastricht a la actualidad se han dado pasos agigantados hacia este cambio de modelo de las relaciones internacionales. Los agentes sociales no siempre han estado al día en sus reivindicaciones al respecto (caso del proyecto de Constitución de la UE). No obstante, no hay que ser pesimistas y hay que pensar que existen alternativas.

Llegado el turno de la participación del público se solicitó preguntas breves y concisas. Un participante solicita datos “científicos” para evaluar el TTIP más que opiniones. A la respuesta se le dan los resultados del Acuerdo de NAFTA y su repercusión en empleos, salarios, cláusulas abusivas que afectaron a los países de América Latina.

Los ponentes abogan por:

  • Sí al comercio.
  • Pero un comercio sostenible con el medio ambiente y las economías locales. El TTIP se supone que beneficiará como mucho con 545 € año para una familia de 4 miembros.
  • Mirada de águila y no cortoplacista.

Finalizado el acto se despide al público y a los ponentes, agradeciendo a ambos su presencia. Quedando convocados para el próximo año.

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