Una Huelga General hoy

Una Huelga General hoy

Estamos en el umbral de la celebración de la Huelga General, que pasará a la historia como 29 – S con todos sus éxitos y sombras, como las anteriores Huelgas Generales que se han convocado desde la entrada de las libertades en España tras la muerte del dictador.

Antes de la aprobación de la Constitución, en diciembre de 1977, hubo una huelga por la legalización de las opciones políticas, entre ellas, los sindicatos y otra en 1978 contra el paro. Eran los años duros del desempleo y la inflación creciente, que terminaron con el acuerdo marco de los Pactos de la Moncloa. Es el precedente de unas movilizaciones que dieron fruto en un acuerdo de conciliación de todas las fuerzas político-sociales para salvar una situación crítica (por el incremento de los precios del petróleo y sus derivados) que creaba desempleo e inflación.

¿Hay motivos para la huelga? Todas las acontecidas han obtenidos éxitos.

Asentada la Democracia, el largo periodo de gobiernos socialistas, tuvo momentos de mayor bonanza económica y de retroceso. En uno de estos últimos y saliendo de esa fase recesiva, se propició la huelga general con más seguimiento de la historia de la democracia, que fue el 14 de diciembre de 1988, frente al plan de empleo juvenil y la política económica que presentaba el gobierno. Si sirve para esta convocatoria del próximo miércoles, esta huelga provocó el cambio en las políticas restrictivas del gobierno que, aunque aumento la deuda pública, acabó generando empleo y mejoras en la producción, sin tener que sufrir retrocesos en las condiciones laborales.

El 29 de septiembre, se vuelve a convocar una huelga general, en unas circunstancias socioeconómicas con sus características particulares:

Es la primera que se realiza en una situación en pleno epicentro de la crisis económica (ni entrando, ni saliendo); que además no es sólo española ni como consecuencia de la gestión del gobierno nacional, sino, fruto de las actuaciones a nivel mundial del sector financiero. La banca ha provocado un desajuste importante en la liquidez, necesaria para la inversión productiva en creación de empleo. Los bancos y entidades de préstamo alimentaron las hipotecas subprime para la adquisición de viviendas para clientes con escasa solvencia ó sin garantías de que pudieran devolver las cuotas pactadas tras el préstamo a la compra, que alimentaron negocios especulativos y de escasa productividad (excepto para los bancos). Los bancos entraron en una vorágine de captación de recursos para obtener liquidez y seguir prestando y supuso la comercialización de productos financieros, a su vez, impregnados de insolvencia. Los Estados, temerosos del colapso de la banca prestamista privada, inyectaron recursos económicos a la misma, que han servido para que estas entidades adquieran productos de deuda de los propios Estados y ahora les quieran diseñar sus políticas de ajuste económico, mediante la contención de esa deuda que implica, a su vez, la de la inversión pública. La globalización ha expandido los males de las operaciones financieras a todo el orbe.

En España la crisis acució nuestros males endémicos. No hay que olvidar que en los momentos de mayor crecimiento económico, nuestro país mantenía una tasa de desempleo próxima al 10 % y con dos millones de desempleados.

Además, nuestro crecimiento económico se basó en el incremento de mano de obra, pero, si se puede decir así, con una baja productividad por hora de trabajo. Principalmente por ser la construcción el motor de este tirón económico. En obras que eran intensivas en fuerza de trabajo, pero sin inversión en I + D + i.

La UE y el sector financiero han planteado planes de ajuste que implican el recorte del déficit público, por lo que se ha dado un recorte sin precedentes en las inversiones del Estado y en las prestaciones. Tanto, que es la primera vez que se ha llevado en España una rebaja real de las retribuciones para el sector público (de media un 5 %).

El Gobierno de España, con un rumbo cambiado y desdiciendo mensajes precedentes que aseguraban que no iban a producirse recortes sociales, ha aprobado en el Parlamento de la Nación, tras convalidar un Real Decreto Ley de urgencia, la Reforma Laboral; que no ha convencido ni a los sindicatos, ni a los partidos de la oposición ni a la patronal y a los grupos de interés que la apoyan. Por lo que se ha creado un clima de conflicto contra los trabajadores, que no han sido los responsables de la crisis y al final son los que pagan las consecuencias de la misma.

La Reforma Laboral flexibiliza la contratación, permitiendo la movilidad de los trabajadores sin las garantías anteriores; facilita los despidos, disminuyendo las cargas que suponen para el empleador; permite que la interpretación empresarial de pérdidas futuras justifique los despidos objetivos (pudiendo afectar a los trabajadores de más edad y permanencia en la empresa); se potencia el trato individual empleador con trabajador frente a los convenios colectivos de rama o sector, lo que supone una ruptura de la fuerza en la negociación, ya que evidencia la descompensación entre el empleador y el trabajador individual; con dinero de todos se pretende mitigar el coste de los despidos que propicia el empresario (una parte de la indemnización por despido objetivo se sufraga con recursos del FOGASA); se reduce la intervención pública (Administrativa y judicial) en la resolución de los litigios; se permite el descuelgue salarial unilateral a propuesta del empleador. En resumen, se perjudican los derechos sociales peleados durante años, facilitando la pérdida de los mismos para los trabajadores (incluso los que hoy son fijos y con contratos estables) y facilitando para los empresarios la opción por los despidos más baratos como forma de sanear las financias de sus negocios. Y ¿qué lugar ocupa la creación de empleo? Ninguno.

En esta aldea global hay que concienciarse que no se va a mejorar la competitividad reduciendo el valor de la mano de obra, por el contrario, hay que potenciar medidas de creación de empleo y que el mismo sea de calidad. Para ello debe aumentarse el número de contribuyentes que permitan, crecer los ingresos públicos y los subsiguientes servicios e inversiones. Europa no puede competir en bajos salarios, sino que ha de hacerlo con servicios y productos de alto valor añadido en calidad que propicien su demanda en aras a esa plusvalía aportada. Para ello, no hacen falta reformas laborales, sino, aumentar la gestión e inversión desde lo público y mejorar la financiación para los pequeños emprendedores que decidan montar una empresa (sea en régimen de cooperativa o de iniciativa individual de socios trabajadores) y crear puestos de trabajo. Ello pasa por aumentar la presencia de lo público, si la banca y la iniciativa privada de las grandes empresas no son capaces de generar empleo, el Estado, como en crisis anteriores, se ha de constituir como motor en la generación de riqueza y puestos de trabajo que propician cotizaciones e impuestos. Que también sirven para amparar los estados de necesidad de los ciudadanos ante las pérdidas de ingresos derivados del trabajo.

Es hora de plantearse que han de pagar por la crisis los que la propiciaron y no los que la sufren. Por ello hay motivos para esta huelga. Aunque algunos gurús de la economía (muchos de ellos fueron precursores de la situación que hoy vivimos, sea por obra o por no vaticinar lo que se nos venía encima) lancen mensajes que el día de huelga va a suponer una pérdida considerable del PIB (0.1 del crecimiento previsto). Los trabajadores debemos ser conscientes de lo que hemos perdido y reivindicar que, como con otras huelgas, se puede hacer reflexionar y rectificar al gobierno de la nación. Ello implica un esfuerzo más. ¿Es una huelga política?, pues sí; todo lo que implica la organización de las personas es política y la gestión pública, por tanto, es política y la acción de sus gestores, también; y más el hacer cambiar de rumbo al que lo diseña (el gobierno) también pasa por la acción política. Motivos hay.

Sociologos Sin Fronteras  apoya la Huelga General del  29-S

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En la categoria de: ARTÍCULOSCOMUNICADOS

RSSComentarios (1)

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  1. María Jesús dice:

    Estoy de acuerdo con este artículo, plenamente. Me parece bastante aclaratorio y muy bien resumido. Me gustaría ir a la huelga con sociologossinfronteras. En mí círculo la gente es cada vez más carca. Claro que puedo ir sola, pero siempre es mejor acompañada. Un saludo, M. Jesús

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